Preservar la fertilidad después de una enfermedad

El tratamiento de algunas enfermedades como el cáncer pueden disminuir la fertilidad.

¿Cuándo es necesario preservar?

Los avances en tratamiento del cáncer han incrementado las tasas de supervivencia hasta un 80% especialmente en pacientes jóvenes. Es un número elevado de pacientes jóvenes en edad reproductiva que superan el cáncer y se plantean tener hijos, y por tanto preservar la fertilidad después de una enfermedad es una realidad hoy día.

En España el cáncer más frecuente en hombre que desean preservar su fertilidad es el testicular y en la mujer que desea preservar ovocitos es el de mama. Siendo el linfoma el segundo tipo más frecuente de cáncer en ambos sexos.

El propio cáncer puede causar disminución o pérdida de fertilidad per se, o como consecuencia del tratamiento con quimioterapia, radioterapia o terapia inmunosupresoras. En las mujeres en edades jóvenes puede provocar fallo ovárico prematuro o cese de la función ovárica y en el hombre, alteraciones en la producción de espermatozoides. El efecto gonadotóxico depende de varios factores a mayor edad de la paciente mayor probabilidad de sufrir fallo del ovario. La mujer tratada de pequeña consigue embarazo en un 15-30% de los casos. Es aconsejable por tanto recurrir a la preservación de la fertilidad antes de iniciar el tratamiento oncológico o inmunosupresor.

Otras patologías no oncológicas pueden disminuir las reserva ovárica como son enfermedades autoinmunes o endometriosis severa, siendo también estas pacientes candidatas a realizar la preservación.

Métodos de preservación de la fertilidad

En el 2013 la Sociedad Americana de Oncología Clínica recomienda la necesidad de tener un equipo entre todos los profesionales de las distintas especialidades relacionados con su caso para informar a la paciente y tomar decisiones.

Los métodos son dos: la congelación de semen y criopreservación de ovocitos. En cuanto a la criopreservación de preembriones se planteaba como la mejor opción hace algunos años pero hoy en día es menos recomendado debido a la necesidad de tener pareja, ser menos económico, presentar más inconvenientes éticos y legales. Por otra parte la vitrificación de ovocitos ha mejorado y se ha extendido desde que ya no se considera una técnica experimental. Algunos estudios afirman que los ovocitos vitrificados de donantes dan resultados muy similares a los obtenidos con ovocitos en fresco.

Criopreservación de ovocitos:

-Consiste un la estimulación ovárica para obtener el máximo número de ovocitos se administran FSH recombinante. Para congelar ovocitos y/o embriones se necesitan dos semanas como mínimo. En el varón, serán suficientes una o dos semanas para poder criopreservar varias muestras de semen. En algunos casos no se dispone de los 8-9 días que se precisan para la estimulación, con lo que se requiere la autorización del oncólogo. Algunos tumores dependen de el estímulo de las hormonas como son los de mama, ovario y endometrio, con lo que se hace la estimulación controlada un fármaco llamado inhibidor de la aromatasa que hace que se tengan menos niveles de estrógenos

-Los resultados obtenidos mediante la vitrificación de ovocitos son muy buenos, dado que la tasa de supervivencia a la descongelación puede alcanzar el 97%, más de un 70% de los ovocitos fecundan correctamente y la tasa de embarazo por transferencia puede alcanzar el 60%, obteniendo resultados clínicos similares a tratamientos con ovocitos frescos u ovocitos de donante criopreservados.

-Se ha visto que las mujeres con cáncer pueden presentar una respuesta más pobre a la estimulación ovárica con una media de ovocitos maduros obtenidos en pacientes oncológicas que vitrifican antes del tratamiento puede llegar a un número medio de 8,5 siendo esta una cantidad suficientemente para intentar al menos un ciclo de FIV con buenas expectativas después de superar el cáncer.

Esta opción se aplica generalmente a mujeres sin pareja masculina o aquellas que prefieren criopreservar ovocitos en lugar de embriones.

Criopreservación de embriones:

En mujeres con pareja masculina o en los casos en que está indicada una donación de semen. Se realiza mediante un ciclo de FIV (fecundación in vitro) con estimulación ovárica.

Criopreservación y trasplante de tejido gonadal:

Es una opción para preservar la fertilidad en aquellos casos en que no se disponga de tiempo para estimulación ovárica y posterior obtención de ovocitos antes de iniciar el tratamiento oncológico. Este procedimiento se acompaña de un futuro trasplante del tejido criopreservado para restaurar la fertilidad a la paciente y aunque aún es considerada una técnica experimental se van realizando importantes avances.

Mediante laparoscopia se obtienen fragmentos de tejido ovárico, se criopreservan y se utilizarán en el momento requerido mediante autotransplante o mediante técnicas de Maduración in Vitro.

Esta técnica presenta inconvenientes como la necesidad de intervención quirúrgica, posible aceleración del fallo ovárico al amputar un gran volumen de tejido ovárico, o riesgo de reintroducir células malignas a la paciente, especialmente en casos de leucemia, linfoma de Burkitt y neuroblastoma.

Terapia hormonal:

Consiste en dar un tratamiento de bloqueo de la acción hormonal, que se administra de forma simultánea al tratamiento de la radioterapia y/o quimioterapia. El objetivo de esta terapia hormonal es proteger al tejido ovárico de posibles daños. Su efecto beneficioso es todavía controvertido.

Transposición ovárica:

En el caso de pacientes a las que se les va a dar tratamiento con radioterapia en la zona pelvica donde se encuentran los ovarios existe la posibilidad de realizar por laparoscopia esta técnica en la que los ovarios se alejan de esta zona de tratamiento con la Preguntas más frecuentes

¿Embarazo después del cáncer?

La afectación de la fertilidad no siempre es irreversible. Preventivamente recomendamos preservar la fertilidad mediante la técnica que más se adecue a cada perfil.

La receptividad endometrial en pacientes sometidas a tratamiento oncológico es igual a la de pacientes sin tumores previos (a excepción de pacientes con cáncer endometrial y casos que requieren radioterapia pélvica).  Por otra parte no se ven modificadas las probabilidades de embarazo, aborto o anomalías en el feto después de la quimioterapia, tanto si el tratamiento oncológico lo recibe la mujer como el hombre. Además, aunque depende del tipo de cáncer, las pacientes acostumbran a esperar entre 3 y 5 años para buscar el embarazo, que es lo aconsejable después de un tratamiento oncológico para asegurarse de que la enfermedad está curada y se puede seguir una vida normal.

El embarazo post-cáncer es totalmente seguro, y algunos estudios afirman que pacientes con cáncer de mama que consiguen embarazo al menos 10 meses después del diagnóstico no ven empeorado su pronóstico e incluso ven aumentada su supervivencia.

 

FUENTES

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