Microbiota y enfermedades ginecológicas

Microbiota y enfermedades ginecológicas

Como continuación al anterior post sobre el microbioma y reproducción asistida quería continuar con la relación entre el microbiota y enfermedades ginecológicas como la vaginosis bacteriana, endometritis y endometriosis, que pueden ser también causa de infertilidad.

¿Qué relación tiene la microbiota con la vaginosis bacteriana?

La relación más frecuente entre la microbiota y enfermedades ginecológicas es la vaginosis bacteriana. Una de las afecciones más comunes en las mujeres en edad reproductiva es la vaginosis bacteriana.

Cuando tienes una vaginosis bacteriana se forma una especie de capa de microorganismos (se le llama biofilm o biopelículas) principalmente formada por la Gardnerella vaginalis y Atopobium vaginae. Estas segregan una capa formada por una sustancia que les sirve de protección, ante esto tu sistema inmune y los antibióticos son incapaces de eliminar todos los microbios dentro de estos biofilms.

Como consecuencia, en estos casos, la concentraciones de Lactobacilli son menores (que son los que principalmente te protegen), con lo que estas infecciones pueden hacerse persistentes y en muchos casos tienden a repetirse las vaginosis una y otra vez a pesar de los tratamientos.

Se ha visto que la vaginosis bacteriana influye en la aparición de la enfermedad inflamatoria pélvica (infección de las trompas y ovarios principalmente). La vaginosis bacteriana es más frecuente entre las mujeres con infertilidad  que tienen afectación de las trompas de Falopio que las que tienen infertilidad por otra causa diferente. A pesar de esto la vaginosis bacteriana no se ha visto que se asocie con menores tasas de embarazo.

El hecho de que estas biopelículas existen desde la vagina hasta las trompas de Falopio permiten interacciones complejas y dinámicas entre los gametos y el embrión, así como el tejido materno interfaz.

¿Qué relación existe entre el microbiota y la endometriosis?

En un segundo lugar tenemos la microbiota y enfermedades ginecológicas como la endometriosis.

Afecta al 10% de las mujeres en edad reproductiva. Se trata de una enfermedad en la que el tejido endometrial se presenta fuera de la cavidad uterina.

La causa de la endometriosis es desconocida aunque se han propuesto múltiples teorías. En la actualidad se está investigando más la relación del microbioma y con este patología ginecológica.

Creemos que la contaminación bacteriana del endometrio sea un factor potencial en el origen de la endometriosis. Otros de los datos llamativos ha sido el encontrar en la sangre menstrual de mujeres con endometriosis una elevada contaminada por bacterias como E. coli, y otras como la Gardnerella, Enterococcus, etc, en comparación con una menor predominio del Lactobacillus spp.

Otra prueba a favor de esta teoría es la presencia de bacterias como Streptococcaceae y Staphylococcaceae en el líquido que se extrajo de los quistes endometriósicos de mujeres con endometriomas en el ovario.

También se ha visto una asociación entre la endometriosis y la endometritis crónica. Se piensa que puede ser debido a que la presencia de bacterias en el endometrio de forma crónica provoque una inflamación en el útero. Esta inflamación hace que el útero se contraiga expulsando células endometriales  hacia la trompa y de esta pasen a la cavidad uterina sembrando las células menstruales que darían el origen a la endometriosis en diferentes áreas del abdomen.

¿Qué relación existe entre el microbioma y la endometritis crónica?

Como siguiente relación entre la microbiota y enfermedades ginecológicas tenemos la endometritis crónica.

Un 19% de las mujeres padecen endometritis crónica, y se piensa que de la padecen un 45% de las pacientes infértiles. Lo que ocurre en esta enfermedad es que como consecuencia de la colonización del útero por bacterias comunes provocan una inflamación continua de la mucosa endometrial, entre estas bacterias sabemos que están: Enterococcus faecalis, Escherichia coli, Gardnerella vaginalis, Klebsiella pneumoniae, etc., y levaduras como Saccharomyces cerevisiae y Candida spp. Parece que esta endometritis crónica está asociada principalmente a los fallos implantación y la pérdida recurrente del embarazo.

Lo más frecuente es que la endometritis crónica no produzca síntomas, y además no es detectable con la ecografía transvaginal, por lo que rara vez se sospecha y se diagnostica.

El diagnóstico actual de endometritis crónica se basa en la identificación histopatológica de una muestra de tejido del endometrio que se puede tomar en consulta o al realizar una histeroscopia.  En esta muestra se identifican un tipo de células plasmáticas, mediante tinción convencional y/o técnicas inmunohistoquímica. También se puede hacer una aproximación diagnóstica con la histeroscopia, ya que el médico que la realiza puede ver una serie de imágenes que le hagan sospechar sobre la presencia de esta enfermedad.

El tratamiento con antibióticos en la endometritis crónica en pacientes asintomáticas basado en los resultados del cultivo endometrial en pacientes con fallo de implantación y abortos de repetición asintomáticos mejora los resultados reproductivos. Aunque tenemos que decir que el cultivo bacteriano no se realiza rutinariamente porque es caro, con un tiempo de respuesta largo, y no todos los microorganismos responsables de la endometritis crónica los podemos determinar en el cultivo con los métodos tradicionales.

¿Qué relación existe entre el microbiota, la hiperplasia endometrial y cáncer de endometrio?

Microbiota y enfermedades ginecológicas es otra relación existente como en las pacientes con hiperplasia endometrial y cáncer de endometrio. En estas pacientes su microbiota está dominado por estas bacterias: Anaerostipes, Dialister, Peptoniphilus, Ruminococcus, Anaerotruncus, Atopobium, Bacteroides y Phyphromonas. Esto nos sugiere un papel infeccioso o bien inflamatorio consecuencia de la infección y la reacción del organismo ante estos microbios como causante del inicio del cáncer endometrial.

FUENTES